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Sony Venice.

//Sony Venice.

Sony Venice.

Sin Miedo a la Oscuridad.

En una época en la que el cine digital ha tomado el relevo del celuloide, los fabricantes llenan el mercado de interesantes opciones para los directores de fotografía.

Sensores de distintos tamaños, con 5K’s, 6K’s, 8K’s de resolución, altos frame rates, y latitudes extremas suponen el eje central de un marketing brutal que, más a menudo de lo que se cree, hace que el hiperexcitado cinematógrafo llegue a olvidar que el arte del oficio reside en el artista y no en la herramienta.

Dicho esto, no obviemos que a todos nos gustan los juguetes, y la Sony Venice es de esos con los que te lo pasas pipa.

Hace mucho tiempo que no toco una lata de película. Hace años. Con esta afirmación, un tanto rara si se considera que voy a hablar de la nueva Sony Venice, no quiero parecer un nostálgico del celuloide. En realidad he trabajado poco con él en el cine, pero en fotografía sigo enrollando mi propio stock y revelándolo yo mismo. Por una cosa o por la otra, llegados a la era digital, siempre trabajo para acercarme a la textura orgánica de la película.

Recientemente pude poner mis manos en la nueva cámara de cine digital Sony Venice. He de reconocer que normalmente he sido reticente a Sony y que ha sido ahora donde he visto las posibilidades que esta cámara abre a la cinematografía; siendo su punto estrella, precisamente, la latitud. Quince paradas de margen dan mucho juego, tanto que me lleva a reiterar eso de que nos vamos a volver unos vagos. Tanto, que no es la primera vez que veo a un DP decir ‘no me he traído el fotómetro’ y sale indemne con una imagen limpia y nítida.

La Sony Venice te mantiene a salvo con sus quince paradas de latitud. Si expones para la piel de un actor que requiere una apertura de t4.0 a 500 ISO (la ISO nativa de la cámara) puedes estar tranquilo que el sensor registrará información desde ese rincón oscuro al lado de la cortina, hasta ese cielo nuboso de detrás de la ventana. El sensor de 36x24mm (el tamaño de un fotograma de 35mm en celuloide) tiene una sensibilidad calibrada de tal modo que al exponer para una tarjeta gris 18% obtienes todo el margen de exposición de las quince paradas. La distribución del margen de subexposición y sobreexposición para que el sensor registre información, depende de la ISO a la que expongas. Tienes pues la posibilidad real de hacer que cada fotograma pueda aproximarse a una pintura de Velázquez, porque controlando la exposición en todo el fotograma es cuando estas cámaras brillan de verdad.

La Sony Venice permite configurar una base 500 ISO (nativa) o 2500 ISO según las condiciones de luz (Gráfico de Sony).

Para llegar a esta exposición ideal, la Sony Venice te lo pone fácil. Si tienes mucha luz, puedes elegir una sensibilidad de 500 ISO como base nativa, y a partir de ahí ajustar tu ISO entre 125 y 2000. Si tienes muy poca luz, elige como base 2500 ISO, y ajusta la sensibilidad desde 640 a 10000. Como vimos hace poco en el laboratorio Moonlight Cinema de Barcelona, los resultados son impresionantes. Los test que hicimos a plena luz del día en exteriores resultaban más o menos como los que se esperan de cualquier cámara de cine con la que se ruede a las 3 de la tarde en una calle encerrada por edificios; cuando la luz no te da nada de juego (estaría bien probar la cámara en un amanecer o atardecer). Sin embargo, en interior fuimos desde iluminar con kino-flo’s a utilizar simplemente una vela. En este último caso, la Venice demostró estar muy cómoda tratando con luces extremadamente tenues y a distintas ISO con ambas bases. El primer test consistió en ver el comportamiento de los píxeles al forzarlos, para identificar así los patrones de ruido. Sobre un fondo negro, colocamos a una persona e iluminamos su rostro con suficiente luz para exponer a t2.8 con base 500 ISO y forzando a 800. El ruido era inapreciable.

Cambiamos después la base a 2500 ISO y compensamos hacia abajo hasta 1200 ISO. De nuevo a penas notamos nada. El segundo test consistió en ver las ventajas de una “doble base” de sensibilidad del sensor. Iluminamos a la misma persona con la luz de una vela a unos 25 cms de su cara en un ángulo de 45 grados. Con base 500 forzada a 800 ISO, el grano era mucho mayor que exponiendo con base 2500 ISO ajustando a 1200. De algún modo es normal porque al compensar forzando el píxel hacia arriba (pidiendo más información), éste sufre más que si lo ‘apagas’. Lo que es sorprendente en mi opinión es la comodidad con la que la Sony Venice es capaz de mantener un tono de piel racional, limpio y sin apenas ruido, a la vez que detalle en las sombras, cuando estás poniendo la sensibilidad en un valor tan alto y claramente con luz insuficiente. Por curiosidad, pedí que colocáramos la vela como un ‘backlight’ para ver si la luz de la llama serviría para separar al sujeto del fondo. El resultado de mover la vela fue que un halo de luz delineó perfectamente la cabeza de Marta, con variaciones de intensidad típicas del movimiento de una llama; y de nuevo la Sony Venice fue totalmente capaz de capturar la imagen con solvencia y con poco ruido. Visto el comportamiento del sensor con este tipo de iluminación, no estaría nada mal diseñar un test en el que todo se iluminara con velas, teniendo como referencia lo que Kubrick hizo en su día en Barry Lyndon, en la escena del juego de cartas nocturno, para el que utilizó exclusivamente velas y lentes especiales Carl Zeiss Planar t0.7/50mm.

La corrección de color a manos de Ignasi González nos permitió ver en una pantalla de cine todas estas pruebas, además de mostrar lo fácil que resulta limpiar el ruido en post con un reductor. Volviendo al test de la vela, una vez pasamos al monitor Dolby pude ver que los bordes de la llama sufrían aberración cromática y aparecían magenta. Alguno presente en la sala arguyó que era una aberración aceptable probablemente causada por la lente, con lo cual discrepo totalmente (sobre todo en lo de aceptable). Esto no es algo exclusivo de la Sony Venice y lo he sufrido en otras cámaras, como con las RED. En aquélla ocasión tenía un HMI cuyo haz iba apuntando aleatoriamente a la lente, a veces bloqueado por actores que bailaban. Resultó que cuando la intensidad era demasiado alta los píxeles del sensor no daban de sí y registraban magenta. RED está al tanto de este fenómeno e indica que el magenta se convierte en blanco al abrir los R3D en su editor RED Cine X; pero puedo decir por experiencia que no es así. En este aspecto, la aberración que sufre el sensor de la Venice es mínima, pero lo suficiente como para marcar la diferencia entre lo ‘aceptable’ y lo profesional. No estaría mal poder realizar tests en los que se sometiera al sensor a este tipo de situaciones de luz directa a distintas ISO, sobre todo cuando estamos en un tiempo en el que los ‘flares’ están tan de moda. Sería una buena oportunidad para compararlo, por ejemplo, con el extinto stock Fuji Eterna 500 de Fujifilm, que daba colores saturados con alto contraste en situaciones de luz difíciles. En cualquier caso, también por experiencia sé que ese magenta puede arreglarse en DaVinci sin mucho quebradero de cabeza.

Sony Venice Technical Specs.

Especificaciones Técnicas Sony Venice (1)

Dejando a un lado los aspectos estéticos, en el plano estrictamente técnico, me gusta que un fabricante se ajuste un sensor a las dimensiones de un cuadro en negativo de 35mm. Sony Venice tiene un sensor de 36mm por 24mm con 24,4 megapíxels efectivos; ofreciendo 6K’s de resolución (solo en su formato X-OCN -Extended Original Cinema Negative, un 33% más ligero que el RAW y sin diferencia apreciable). Dependiendo de tu aspect ratio, se puede usar una resolución u otra; y además puedes hacerlo en dos tarjetas distintas a la vez, pudiendo emplear una para proxies. No obstante, para poder optar a todas las posibilidades de grabación, tienes que acoplarle el AXS-R7, en caso contrario la máxima resolución a la que puedes rodar es 4K. Respecto a los fotogramas por segundo, creo que es necesario que si Sony quiere sacar todo el rédito posible a su momentum en el mercado cinematográfico, implemente la grabación a 120 fps en (al menos) 2k’s de resolución; sobre todo teniendo en cuenta que la Arri Alexa LF, con un sensor de dimensiones similares (36mm por 25mm) puede grabar a 90 fps en 4K’s de resolución en “open gate”. La RED Monstro, con sus aclamadas 17 paradas de rango dinámico, puede rodar a 60 fps en 8K’s en su particular “full format” (su sensor mide 41mm por 21mm, por lo que deduzco que no pueden bautizarla con “full frame”). Simplemente creo que la Venice no debe quedarse atrás en este sentido.

Sony Venice Technical Specifications

Especificaciones Técnicas de Sony Venice (II)

RED Monstro Tech Specs

Especificaciones Técnicas RED Monstro

 

Arri Alexa LF Tech Specs

Especificaciones Técnicas Arri Alexa LF

Para concluir quiero ilustrar estas observaciones volviendo a la comparación de la Sony Venice con el stock Eterna 500 de Fuji. Para ello me gustaría que considerásemos la película The Grandmaster, de Won Kar-Wai, rodada por Phillippe Le Sourd, concretamente dos escenas: una en la que el protagonista se enfrenta a un sin fin de artistas marciales en una pelea bajo una intensa lluvia; y otra en la que se enfrenta al personaje interpretado por Ziyi Zhang. En la primera escena, Le Sourd mantiene un fuerte backlight; los rostros iluminados; utiliza altas tasas de fotogramas por segundo (aunque muchas rodadas con Phantom); al igual que conserva los colores y el alto contraste. En la segunda escena con Ziyi Zhang, la iluminación es más bien tenue, delicada, con tonos de piel naturales aun conservando el dorado prominente en un ambiente de alto contraste; con captura de alta velocidad y variación de velocidad de obturación. No dudo que hay postproducción, pero tampoco dudo que Won Kar-Wai es un director de hacer las cosas en cámara, por lo que me atrevo a decir que en lo que a imagen se refiere (aparte de haber borrado algunos cables), no hay mucho más que corrección de color en un material bien rodado.

 

 

Al analizar estas escenas con la Sony Venice en mente, todo me lleva a la pregunta del millón: ¿Es posible ejecutar escenas así con esta cámara digital del mismo modo que con película? Por lo pronto Sony Venice ofrece un sensor de cuadro completo real y equivalente al negativo tradicional, con 6K’s de resolución (que ya son 4K’s más de los que sigue siendo el estándar de proyección), una doble base de sensibilidad y 15 paradas de latitud, sin olvidar lo bien que lidia con el ruido. Si un director de fotografía es responsable a la hora de exponer y diseñar su esquema de luces, de no olvidar el fotómetro y mantener la disciplina, una herramienta como la Sony Venice puede llegar más lejos de lo que se pensa. Pero como suele pasar, las cámaras no lo tienen todo desde el principio, y la Sony Venice aun carece de algo tan importante como es la captura en alta velocidad, y en mi opinión es una razón de peso para decantarse por una cámara u otra. Por otro lado, es “cansino” ver cómo un fabricante te da sorpresas del tipo “puedes rodar en 6K, pero le tienes que añadir el grabador”. Desde mi punto de vista, hace que la cámara no sea realmente una 6K’s. Obviamente el sensor está preparado, y aunque ignoro la razón porque no soy ingeniero, deduzco que la cámara por si sola no puede lidiar con la cantidad de información que los fotogramas de 6K’s conllevan, menos aun en altos frame-rates.

Por suerte o por desgracia, soy de la generación transitoria; de los que aprendieron con el negativo agonizando para entrar de cabeza en la fiesta del digital. Es absurdo negar la influencia y el avance que supone tener herramientas digitales para hacer cine, y con ello la eficiencia a la hora de hacer una película. Sin embargo, hoy en día más que nunca, creo que es necesario no obviar la disciplina que un director de fotografía ha de llevar por bandera si realmente respeta el oficio. En otras palabras, los DPs corremos el grave riesgo de volvernos unos vagos. Y la culpa no es de la Sony Venice, la Arri Alexa, la Canon C700, la RED Monstro o cualquier cámara de cine digital moderna. Más bien es responsabilidad de quien se embauca con una cámara de tal calibre, y se atreve a ignorar (e incluso olvidar) todo lo que conlleva una fina cinematografía. La correcta ejecución de capturar la imagen depende del director de fotografía, al igual que depende de él qué herramientas utiliza para ello. La Sony Venice es sin duda uno de los mejores “pinceles” disponibles ahora mismo, pero sería aun mejor con ciertas mejoras que no podemos ignorar. Es cuestión de tiempo que veamos los avances del próximo firmware, cuando podremos hacer los tests pertinentes respecto a las mejoras; pero claro está que la Venice ya llama a la puerta de las grandes producciones.

By | 2018-11-25T23:10:43+00:00 noviembre 22nd, 2018|cinematógrafo|2 Comments

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2 Comments

  1. Alvaro 21 noviembre, 2018 at 5:05 pm - Reply

    Muchas gracias por esta gran reseña, y por tu honestidad. De hecho, no puedo estar más de acuerdo prácticamente en todo… incluido lo “menos positivo”.

    Ahora mismo te lo enlazo por twitter.

    Un abrazo, y nos vemos por ahí.

    Alvaro Ortiz, de Sony.

    • josevalbal 23 noviembre, 2018 at 9:11 pm - Reply

      Gracias a tí Álvaro.
      Lo “menos positivo” es cuestión de tiempo que se mejore, y por supuesto no es una crítica, es una observación constructiva :). Está claro que la cámara ya está ahí.
      A ver si pudiera hacer más tests con más tiempo y más (o quizás menos) luces.
      Un saludo!
      José

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